Gonzalo dice

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Desde muy joven, C.S. Lewis había cambiado la fe por la mitología pagana y el romanticismo, frustrado por la muerte de su madre, que sus oraciones no lograron evitar. Durante años de confusión y conflicto espiritual tachó toda religión de “sinsentido” e “invención del hombre”. En 1926 acudió a estudiar a Oxford, y conoció al profesor J.R.R. Tolkien, devoto católico y apasionado de la mitología y de la literatura nórdica, con el que congenió rápidamente. Poco a poco, Tolkien le fue reconduciendo hacia la religión, utilizando a su favor los valores de la mitología. Años después, cierto día de septiembre de 1931, tras pasar toda la noche debatiendo sobre la verdad de la religión junto a otro amigo anglicano (Hugo Dyson), los argumentos de Tolkien pesaron más que las dudas de Lewis y éste emprendió su feliz camino de regreso a la fe perdida, que ya no abandonó. Gracias a la mitología y a la amistad JRR.

- Las cartas que cada Navidad Santa Claus escribía a los hijos de J. R. R. Tolkien